Tribunal Supremo de México legaliza matrimonio homosexual nacional

Por David Agren, Catholic News Service

CIUDAD DE MÉXICO (CNS) — La Suprema Corte de Justicia de México ha declarado que las leyes estatales que definen el matrimonio solamente como la unión de un hombre y una mujer son discriminatorias e inconstitucionales. El fallo en efecto legaliza los matrimonios homosexuales en los 31 estados del país.

La decisión del tribunal, publicada el 19 de junio en el Semanario Judicial de la Federación, dijo que “la procreación” no es un propósito para el matrimonio y por lo tanto limitar el matrimonio a parejas heterosexuales constituiría discriminación contra otras parejas que procuran el matrimonio.

Los códigos civiles actuales permanecen intactos por el momento, pero las parejas homosexuales que deseen casarse pueden obtener interdictos contra las leyes que limitan los matrimonios a los heterosexuales.

La conferencia episcopal mexicana expresó decepción por el decreto del tribunal y dijo que discrepa con su razonamiento.

Los obispos reiteraron su convicción de que la familia, fundamentada en el matrimonio entre un hombre y una mujer con “capacidad reproductiva” garantiza “la supervivencia de la sociedad”.

La convicción de ellos “no corresponde con que la Suprema Corte cree nuevas formas de matrimonio porque este ya no sería un matrimonio, sino otro tipo de unión”, continuó la declaración del 18 de junio. “Aunque valoramos que nadie debería ser objeto de discriminación, como lo declara el primer artículo de la constitución, esto no significa que la esencia del matrimonio debería ser modificada”.

En el decreto publicado, el tribunal dijo: “Como la finalidad del matrimonio no es la procreación, no tiene razón justificada que la unión matrimonial sea heterosexual, ni que se enuncie como ‘entre un solo hombre y una sola mujer’. Dicha enunciación resulta discriminatoria en su mera expresión. Al respecto cabe recordar que está prohibida cualquier norma discriminatoria basada en la orientación sexual de la persona”.

“La exclusión de las parejas homosexuales de la institución del matrimonio perpetúa la noción de que las parejas del mismo sexo son menos merecedoras de reconocimiento que las (parejas) heterosexuales, ofendiendo con ello su dignidad como personas y su integridad”, continuó el fallo.

Ciudad de México aprobó el matrimonio homosexual en el 2009, convirtiéndose en la primera jurisdicción de América Latina en hacerlo. La Suprema Corte ratificó la ley en el 2010 y ordenó a todos los demás estados aceptar los matrimonios realizados en la capital.

La ley fue aprobada por la legislatura local y ratificada por el tribunal a pesar de la intensa oposición de la Arquidiócesis de la Ciudad de México, que se opuso especialmente a una decisión de permitir que las parejas homosexuales adoptaran niños.

México separa los matrimonios en categorías civiles y religiosas, con los matrimonios civiles siendo realizados solamente por personal del estado, no sacerdotes. Muchas ceremonias incluyen componentes tanto civiles como religiosos en lugares separados.

Ciudad de México cambió sus reglas de matrimonio durante un período de discordia entre la arquidiócesis y el gobierno local. El aborto y la eutanasia también fueron despenalizados durante ese período. El estado norteño Coahuila es el único otro estado que aprobó los matrimonios homosexuales, aunque esas uniones también suceden en el estado del sureste Quintana Roo, donde el código civil omite toda referencia al género de los participantes.

La mayoría de los políticos “ven como políticamente rentable” proponer una legislación para el matrimonio homosexual, dijo Aldo Muñoz Armenta, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Desde el 2010 abogados que trabajan para las parejas homosexuales que deseen casarse han procurado exitosamente interdictos individuales contra las leyes que no permiten los matrimonios homosexuales. Ellos han ganado rutinariamente sus casos, haciendo posible los matrimonios homosexuales en todo México, aunque el proceso podría ser complicado y costoso.

La norteña Diócesis de Saltillo, en el estado Coahuila, ha mostrado apoyo a la comunidad homosexual organizando un programa de extensión pastoral y celebrando mensualmente la Misa para sus miembros.

En el tema del matrimonio “siempre ha habido un interés (en la comunidad homosexual) en que sea una opción”, dijo el padre Robert Coogan, sacerdote estadounidense en Saltillo y consejero espiritual del programa.

El interés de la comunidad en ampliar las leyes matrimoniales, él dijo, era ofrecer protección legal a las parejas homosexuales y extenderles derechos y beneficios tales como la cobertura médica de sus parejas, pero también para decir: “Queremos que esto demuestre que nuestros sentimientos son reales y merecen respeto”.

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