Arzobispo inspiró salvadoreños a creer en sí mismos, dice sacerdote

Por Gregory A. Shemitz, Catholic News Service

Wyandanch, Nueva York (CNS) — El arzobispo salvadoreño Oscar Romero fue recordado durante una misa celebrada 22 de marzo en una iglesia de Long Island por un sacerdote que ha viajado a El Salvador en más de una docena de ocasiones para continuar la defensa del arzobispo asesinado de los pobres y los oprimidos.

Padre William Brisotti, pastor de la parroquia Our Lady of the Miraculous Medal en la Diócesis de Rockville Centre, celebró una liturgia en español durante el Quinto Domingo de Cuaresma conmemorando el aniversario 35 del asesinato del arzobispo Romero.

El prelado recibió disparos fatales el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba Misa en la capilla de un hospital oncológico donde residía en San Salvador.

Feligreses latinos, la mayoría de ellos identificados por padre Brisotti como inmigrantes de El Salvador, llenaron las bancas y el vestíbulo de la diminuta iglesia para la Misa de aniversario.

Un grupo folclórico salvadoreño tocó guitarras y cantó canciones de “campesinos” pasadas de generaciones anteriores.

“A la gente de aquí le importa mucho (el arzobispo Romero)”, dijo padre Brisotti.

Ubicada en una de las comunidades más pobres de Long Island, la parroquia Miraculous Medal es multicultural, con dos tercios de sus feligreses proviniendo de 15 países latinoamericanos, dijo padre Brisotti.

De ese grupo, los inmigrantes de El Salvador y República Dominicana son más numerosos que los otros.

Dedicado defensor de la justicia social y antibélico, el sacerdote de 72 años de edad mantiene una fuerte devoción por el arzobispo Romero, quien defendió los derechos de los pobres durante una sangrienta guerra civil que desgarró El Salvador.

Padre Brisotti frecuentemente incorpora a su propia prédica pasajes de las homilías del arzobispo Romero, como lo hizo durante la Misa de aniversario.

Citando un sermón que el arzobispo Romero había predicado dos semanas antes de su muerte, padre Brisotti proclamó: “La gran necesidad de hoy es de cristianos que sean activos y críticos, que no acepten situaciones sin analizarlas interna y profundamente.

Ya no queremos masas de personas como aquellas con las que se ha jugado durante tanto tiempo.

“Queremos personas como higueras fructíferas que dicen sí a la justicia y no a la injusticia y pueden usar el preciado don de la vida a pesar de las circunstancias”.

Fueron palabras como estas, dijo padre Brisotti a Catholic News Service en entrevista después de la Misa, que “inspiraron a la gente de El Salvador a creer en sí mismos. … (El arzobispo) Romero fue una persona que impactó las vidas de las personas. Les enseñó a creer en sí mismos, creer en lo que pueden hacer para edificar una sociedad mejor”.

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