Esperanza en El Señor — ‘Nuevo Día’ para la educación católica

Arzobispo Joseph E. Kurtz

Arzobispo Joseph E. Kurtz

El día de ayer realmente disfruté la cena de reconocimiento la cual benefició a la Fundación de Educación Católica y la cual rindió homenaje ejemplar a graduados de escuelas católicas del pasado. Este era el jubileo de plata para este evento y recuerdo con profunda gratitud el trabajo preparatorio del arzobispo Kelly y de tantos líderes cuyos esfuerzos han producido mucho fruto en este último cuarto del siglo. La cena de reconocimiento es una manera tangible de realzar cada año ejemplos – testigos – al gran regalo de la educación católica de hoy y remontándose hasta más de 200 años en la Arquidiócesis.

Cada año la cena de reconocimiento crece – en números, reputación, y la cantidad de dinero recaudado por la fundación. Estos fondos ayudan tanto a los estudiantes de las escuelas católicas como a las parroquias en sus programas de educación religiosa. Una gran prioridad es ayudar a las familias a mantener la educación de escuelas católicas al alcance financiero. Pero no se confundan – todas las familias que escogen una educación católica para su hijo o hija realizan un tremendo sacrificio. Pero este compromiso de la familia, en tiempo, oración y dinero necesita el apoyo de toda la Iglesia.

Este año no solo construimos sobre el historial del pasado (el cual es glorioso), pero ¡lo mejoramos!

En la cena, proclamé las grandes noticias de que hoy es un nuevo día para nuestras escuelas católicas. Resumí esto “nuevo día” con una palabra: ¡ÍMPETU! En noviembre, anuncié el nuevo plan maravilloso de las escuelas católicas que hemos estado trabajando por dos años. Para los detalles de este nuevo plan, vaya a http://www.archlou.org/schoolplan o vea la serie de artículos en The Record durante noviembre-diciembre del 2014 en http://www.therecordnewspaper.org.

Por medio del compromiso de todas las 111 parroquias en la Arquidiócesis y el apoyo de tantos donadores, los esfuerzos combinados para ayuda financiera de colegiatura casi doblará en el próximo año escolar. Este plan provee gran esperanza para el futuro para nuestra parroquia y las comunidades en los 24 condados de Central Kentucky que nos reúne a todos como una sola familia de fe.

El estudio cuidadoso de los últimos dos años y la amplia consulta por la Arquidiócesis desenterró algunos hechos que frecuentemente tomamos por hecho. Cada niño en Jefferson County vive a 20 minutos de una escuela católica (y probablemente 2 o 3). En general, aproximadamente 94% de los niños en la Arquidiócesis viven a 35 minutos de una escuela.

El estudio además reveló el amplio apoyo para las escuelas católicas. Cuando a los feligreses de cada punto de la Arquidiócesis, que se extiende desde el Rio Ohio hasta la frontera de Tennessee, se les preguntó si iban a apoyar para hacer posible la educación católica para un estudiante necesitado, las respuestas abrumadoramente positivas fueron recibidas con sorpresa. De alguna manera el llamado “a darle la mano a un niño” muestra lo mejor de nosotros. Hasta las parroquias en donde las escuelas católicas están más distantes mostraron su apoyo. Para muchos de nosotros, es nuestra manera de devolver por la buena educación católica que vivimos.

El enfoque es claro: cada estudiante merece la oportunidad de una educación católica sólida. Así como Rich Lechleiter, el nuevo presidente de la Fundación de Educación Católica, indica a menudo, las escuelas católicas son los mejores lugares en la tierra para la fe, la familia y aprender a reunirse. Los padres de familia han reconocido que una de las mejores maneras de preparar a sus hijos para la vida (o como me gusta decir a mí: de ser buenos ciudadanos del cielo y la tierra) es a través del sólido regalo de la educación católica.

Por supuesto, nuestras escuelas católicas existen para ampliar la misión de la Iglesia a proclamar las buenas nuevas de Jesucristo a todas las naciones. Además, muchas personas en la comunidad afirman los beneficios de las escuelas católicas. Los empleados observan el buen carácter, disciplina, generosidad y habilidades bien desarrolladas en los graduados de las escuelas católicas. Nuestras escuelas construyen buenos ciudadanos impregnados con el compromiso hacia el bien común. Por décadas, las escuelas católicas han marcado la diferencia tanto en la Iglesia como en la calidad de vida de nuestra mancomunidad.

Han sido casi dos décadas desde que experimentamos crecimiento en la inscripción de las escuelas católicas.

Combatiendo esta tendencia y colocando a esta Arquidiócesis en el camino que es diferente que la mayoría de otras diócesis grandes en el país inspirará a muchos a hacer más.

Más de 1,800 personas asistieron a la Cena de Reconocimiento, incluyendo a un número de patrocinadores que apoyaron esta gran cena. Estuve orgullosos de anunciar de nueva cuenta la meta del plan escolar: de hacer de la educación católica una posibilidad para más estudiantes. De hecho, hemos mencionado públicamente nuestra meta de añadir 1,000 estudiantes a nuestras escuelas católicas primarias y ya hay signos de incremento en la inscripción para el año venidero.

Hemos establecido esta meta por una clara razón: de ayudar a los niños y jóvenes desarrollarse a la imagen y semejanza de Dios.

¿Podemos hacerlo? ¿Podemos darle a nuestra gente joven la oportunidad? Nuestro mensaje sencillo: La respuesta es “¡Sí!”

Arzobispo Joseph E. Kurtz

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