El papa concede entrevista

Por Carol Glatz, Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Una procesión religiosa, una tormenta de ideas y unas copas de vino llevaron a un grupo de residentes reunidos en un arrabal en las afueras de Buenos Aires, Argentina, a forjar un plan para entrevistar al papa Francisco.

Según un periodista que vive en Buenos Aires, era una noche cálida del verano del hemisferio sur en enero cuando las personas sentadas en el atrio de la iglesia durante la celebración de un día de fiesta local se sintieron inspiradas a considerar “¿y si…?”.

“A decir verdad, también implicó unas cuantas copas de vino, el cual, en la cantidad correcta, inspira ideas atrevidas”, dijo Alver Metalli, quien también fue el cerebro detrás de que el arrabal lanzara su propio periódico comunitario en diciembre.

“Una entrevista para una publicación producida en un arrabal con preguntas formuladas por la gente que vive allí (parecían) dos buenas ideas que podrían atraer al papa” a aceptar hacer la entrevista, él escribió para la sede noticiosa de Internet Vatican Insider el 10 de marzo.

El cura parroquial local, padre José María “Pepe” di Paola, separó las indagaciones de cientos de niños y adultos jóvenes y las redujo a aproximadamente una docena de preguntas, dijo Metalli.

Él dijo que cuando el sacerdote visitó al papa en su residencia vaticana el 7 de febrero le entregó las preguntas escritas a la papa, quien, para sorpresa del sacerdote, dijo que haría la entrevista inmediatamente.

Metalli dijo: “Padre Pepe no tuvo otra opción que sacar su teléfono móvil y comenzar a grabar” mientras el papa hablaba cándidamente sobre el rol del cuantioso dinero en las campañas políticas, llevarse bien con las personas que discrepan de él, los niños convirtiéndose en “museos” de información y su conciencia de que su vida está en manos de Dios.

“Le dije al Señor: ‘Tú me cuidas. Pero si tu voluntad es que muera o que me hagan algo, solo te pido un favor: que no duela porque soy un gran debilucho cuando de dolor físico se trata’”, dijo el papa al preguntársele sobre las preocupaciones de la gente por su seguridad.

Al preguntársele qué consejo tenía para los políticos durante las elecciones en Argentina, el papa dijo que algo “muy saludable” sería que los candidatos tuvieran “una plataforma electoral clara”.

Los candidatos deben expresar planes detallados y concretos de lo que harían y de lo que piensan sobre los asuntos importantes, es decir, “honestidad en la presentación de su postura”, dijo el papa.

Idealmente, él añadió, la campaña no debe tener ataduras y, por lo tanto, ser libre, haciendo innecesario suscitar el financiamiento que “añade muchos intereses especiales que luego ‘pasan la cuenta’”, aludiendo a la expectativa de que los grandes donantes querrán algo a cambio.

“Obviamente eso es un ideal porque el dinero siempre es necesario para vallas publicitarias, televisión”, caso en el cual, él dijo, el flujo de dinero debe ser “transparente y limpio”, de modo que los ciudadanos sepan quién está financiando a cuál candidato y con cuánto.

Al papa se le preguntó si había personas a su alrededor que discrepan de lo que él dice y hace. Él respondió: “Sí, por supuesto” y continuó explicando cómo interacciona con ellos.

“Escuchar a la gente, a mí, nunca me ha hecho daño. Todas las veces que he escuchado, siempre me fue bien. Aquellos momentos en que no escuché, me fue mal”, él dijo.

“Aunque uno no esté de acuerdo con ellos, ellos siempre, siempre le dan algo a uno o nos ponen en una situación que nos obliga a repensar nuestra posición y esto nos enriquece”, él dijo.

El diálogo y la apertura son las formas apropiadas “de comportarse con aquellos que discrepamos”, él dijo, porque si “dejo de decir ‘hola’ cierro la puerta en su cara, no le permito hablar y no le pregunto las razones para el desacuerdo, obviamente me empobrezco sin ayuda de nadie. Dialogar y escuchar nos enriquecen”.

Al papa se le preguntó sobre las “relaciones virtuales” de los jóvenes y cómo ayudarles a experimentar “relaciones reales”.

El papa dijo que hay diferencia entre la fantasía y las interacciones en la Internet porque “a veces las relaciones virtuales no son imaginarias, sino concretas” y reales.

Sin embargo, él dijo, lo mejor es que las personas tengan interacción física y contacto las unas con las otras.

Él dijo que el gran riesgo que ve es la capacidad de las personas de recolectar una cantidad tan enorme de información con la cual no se hace nada y esta no tiene impacto alguno en cambiar vidas. Él dijo que el proceso convierte a los jóvenes en un tipo de “museo juvenil”.

“Un museo juvenil está muy bien informado, pero ¿qué hace él o ella hacer con todo ese conocimiento?”

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