El animar a alguien a confesarse es un acto de misericordia

Por Cindy Wooden, Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – Después de confesarse, cada católico debería hacer “un acto corporal de misericordia” invitando a otra persona a hacer lo mismo, dijo un alto funcionario del Vaticano que se encarga de asuntos relacionados con la conciencia.

Monseñor Krzysztof Nykiel, regente penitenciario apostólico, dijo que los fieles que se acercan a la confesión pueden ser “misioneros de la divina misericordia” animando a otras personas a “sentir la grandeza del amor de Dios en el sacramento de la reconciliación. Esto sería en verdad un acto espiritual y corporal de misericordia”.

Monseñor habló con un periodista de L’Osservatore Romano, periódico del Vaticano, el 6 de marzo, quien, como penitenciario apostólico estaba a punto de iniciar un curso de una semana que dicta cada año y que trata de la confesión para sacerdotes bisoños y seminaristas. Y dijo que más de 500 estudiantes se habían inscrito.

El curso está programado para que se termine el 13 de marzo, con participación del papa Francisco en un servicio de penitencia en la basílica de San Pedro.

Los estudiantes tendrán la oportunidad de confesarse durante tal servicio “experimentando los efectos benéficos y saludables del acto penitencial, convirtiéndose en penitentes ellos mismos que humildemente le piden a Dios perdón y reconciliación”.

Con la liturgia del papa Francisco se iniciará la celebración de “las 24 horas para el Señor”, de manera que varios templos de Roma, en el centro histórico de la ciudad, permanecerán abiertos toda la noche para que los fieles puedan asistir a orar y confesarse. En muchas diócesis del mundo se lleva a cabo tal celebración durante la Cuaresma.

La Penitenciaría Apostólica, corte del Vaticano que trata de asuntos de conciencia, también coordina el trabajo de los sacerdotes que sirven de confesores en la basílica de San Pedro y en las otras basílicas de importancia de Roma.

Monseñor Nykiel dijo que se han escogido 60 sacerdotes para que confiesen durante las 24 horas de celebración. Además, el cardenal Mauro Piacenza, jefe de la dependencia, y todos los sacerdotes del personal estarán disponibles para que se acerquen los penitentes.

“Será un gran momento de gracia y una ocasión favorable para reflexionar sobre nuestro llamado a la conversión, para que cambiemos nuestra vida y coloquemos el amor de Dios en el centro de nuestro corazón”, dijo.

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